julio 2018

La historia de la familia circense Chilena Domínguez (MX

19 julio, 2018 // 0 Comentarios

– La historia de la familia circense Domínguez (MX)   09-07-2018     Buscando las raíces del circo chileno es turno para conocer parte de la prestigiosa familia Domínguez, a la cual pertenece una dama: Aracelly de las Mercedes Domínguez Yáñez, a quien entrevistamos en México, lugar donde reside junto a su familia. El creador de este legado circense en nuestro país, fue don Enrique Domínguez, el payaso Pajarito y la señora María Mercedes. Ambos partieron trabajando muy jóvenes y a través de sus hijos Chela, Gastón, Jorge, Kiria, Sandra y Aracelly, dejan un gran legado al circo chileno. Don Enrique padre, abuelo de Aracelly, nació en 1910 en San Carlos. Es el año 1939, cuando ocurre un gran terremoto que dejó a la gran mayoría del sur de Chile en el suelo. Entonces, es que decide irse en el circo, lo cual había sido su pasión desde sus cortos siete años de vida. Se va detrás de los publicistas pegando afiches. Sus padres le tenían asignado un futuro que nada tuvo que ver con lo que fue toda su vida, ya que ellos querían que fuera sacerdote y para esto lo tuvieron internado en un seminario de Concepción, pero su pasión por el circo fue mucho más fuerte. A la edad de 20 años aproximadamente, en una de sus giras de paso por la ciudad de Bulnes, al sur de Chillán, es cuando conoce a María Mercedes, (Mechita para todo el gremio circense) la que sería su esposa y madre de sus hijos a través de toda su vida. Ambos, durante años, hicieron cantos cómicos, que por ese tiempo era muy común en el circo chileno, y formaron la dupla Titina y Pajarito. Su hijo Jorge el tony Copucha, junto a su yerno Carlos Gajardo y Eduardo González, formaron el célebre trío de payasos Copucha, Cuchara y Chirola. El primer circo de la familia es inaugurado el año 1941 y lo llamaron circo Chile. El traslado se hacía en carretas de bueyes. En el año 1952 le cambian el nombre por Splendid. Su nieta Aracelly de las Mercedes Domínguez Yáñez, nuestra entrevistada, nace en Santiago de Chile y es hija de Horalia María Yáñez Guerrero y de Gastón Enrique Domínguez Aguilera. Su madre era originaria de la isla de Huar, que fuera establecida en Julio de 1713 con el nombre de villa de San Felipe de Huar y derivaría su nombre del primer indígena chono que vivió en ella, llamado Huercán o Hueraman. Así, nos cuenta su historia: “Mi padre pertenecía al pequeño circo familiar cuyo nombre era Splendid y desde muy niño trabajó con sus hermanos en la pista. Cuando joven, realizan una función en una localidad de la provincia de Valdivia y se conoce con mi madre cuando concurre donde los vecinos a solicitar agua y luz para instalar la carpa y él invita a Horalia a asistir a la función. Desde ese momento, se enamoraron perdidamente”. “Inútiles fueron los esfuerzos de los parientes tratando de convencer a mi progenitora que el muchacho no era buen partido y además, por trabajar en un circo, tenía sólo una vida errante para compartir”. No escuchando esas voces, Horalia se integra a la familia circense y se va con ellos a recorrer tierras. Del matrimonio nacemos ocho hijos: tres varones y cinco mujeres. “Al estar con el circo viajando, los niños debimos integrarnos a las distintas labores que exigía la empresa. Así mis tías, hermanas de mi padre, trapecistas y malabaristas, realizaban hermosas presentaciones y fueron las encargadas de enseñarnos esa profesión”. “Comenzamos jugando al circo y cada cual hacía sus actos. Algunos anunciaban los números, otros eran payasos. Yo, desde chica tuve facilidad para ser contorsionista. Me contaban que ‘me doblaba como chicle’ y mi primera presentación habría sido a los tres años. Pero mis recuerdos me llevan a los cinco años cuando salí a la pista con mis hermanas, con la gran alegría de mi abuelo Enrique que presumía de su nieta artista que realizaba su acto en solitario”. “Cuando mi padre, mis tíos e incluso mis abuelos vieron en nosotros algunas condiciones, nos hicieron ensayar más en forma y dedicarnos al espectáculo circense”. Su viaje a Magallanes Por esas cosas del destino, llega Aracelly integrando el circo a Magallanes, a raíz de la fama que tiene la región, del gusto por los espectáculos de esta naturaleza. Viene acompañada de sus padres y sus tíos, los famosos payasos de la televisión Copucha, Cuchara y Chirola. Fue su primer viaje en avión. “Fue muy hermoso llegar a ese lugar todo vestido de blanco por las nevadas; la experiencia de estar a muchos grados bajo cero en algún lugar de esa región, fue fantástico, y más aún ¡viendo a la gente comiendo helados!” “Estuvimos un mes realizando presentaciones, incluso en la ciudad de Puerto Natales y en Cerro Sombrero para lo cual cruzamos el estrecho de Magallanes. Algunos artistas nos fuimos en un avión pequeño. Uno de los tíos se aterrorizó de tal manera con los movimientos de la aeronave, con motivo del fuerte viento, que al regreso lo hizo por la barcaza. ¡Gran error!, porque el mar estaba embravecido y tuvo que soportar los vaivenes de la nave y el mareo por más tiempo que el que demoraba el cruce en avión”. “Sin lugar a dudas que la experiencia de este viaje a la zona austral fue maravillosa”. Rumbo a México “Una de mis hermanas, María Angélica, conoce en Chile a un artista del circo checoeslovaco, con el cual se enamoran y se van a trabajar al Perú. En ese país los ve un empresario mexicano y los contrata para actuar en la tierra del país del norte. Luego de seis meses de permanencia allí, me tienta para que vaya a presentar mi número de contorsionista en ese lugar del mundo”. “Yo contaba con 21 años y mi sueño era viajar, especialmente incentivada por las conversaciones que tenía con colegas de otros países. Era el año 1982 y decidí […LEER MAS …]

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