agosto 2019

GASPAR ALTAMAR GALLEGOS CRÍTICO DE ARTE CIRCENSE-RECORDAR ES VIVIR

18 agosto, 2019 // 0 Comentarios

 A Través de Internet uno puede encontrarse con cualquier cosa a favor o en contra, ya que todos pueden expresarse libremente y si estos se identifican con Nombre y Apellido resulta mucho mejor, hace algún tiempo que me encontré sorpresivamente con un critico de Circo su nombre Gaspar Altamar Gallego, Abogado en Universidad de Chile, Estudio Profesor de  estado en Castellano y con residencia en el Sur del Pais. su muro en Facebook es Circo Puro con mucha información sobre circo y Circenses en especial Trapecistas, al revisar su muro me encuentro en esta oportunidad con una gran nota  del Libro Recordar es Vivir del Escritor Alonso Garay Silva. Estos últimos tiempos animalistas Fanáticos y oportunistas han hablado muy mal a través de sus redes sociales de Joaquin Gaston Maluenda, resulta muy gratificante encontrarse con estas personalidades de la Literatura referirse en buenas formas  es mi cosecha de una siembra a través de mi vida y que bueno que comience hacer reconocida públicamente  en vida en mi Pais y tambien en el Extranjero Agradecer Públicamente a Don Gaspar Altamar Gallego y me comprometo a publicar sus notas sobre el Circo tanto Nacional como Internacional. Muchas Gracias por resaltar mi trabajo que es realizado con pasión  al circo y sin Lucro por amor al Arte Circense. JOMAQUETT Gaspar Altamar Gallegos 17 h RECORDAR ES VIVIR EN EL CIRCO LOS TACHUELAS. GASPAR ALTAMAR GALLEGOS  CRÍTICO DE ARTE CIRCENSE. “Yo seguiré entregando todo lo que pueda mientras viva, para que al circo chileno se le devuelva el respeto y el sitial que le corresponde”. ( Joaquín Maluenda Quezada) El payaso se ha tendido en su cama, su alma está triste, la última risa se quebró de llanto para siempre. En la oscuridad siente el cariño de su hijo que lo consuela. Se enciende la luz, alguien se sienta a su lado por última vez para dejar sus lágrimas, alejarse con el dolor que siente un hijo cuando deja a su padre. Mira al infinito, un pequeño payaso de siete años vestido por su madre se prepara para reemplazar a su padre, el Tony Tachuela. Su madre lo abrigaba de confianza y lo lanza a la pista. Tiempos difíciles, días espesos y de búsqueda para alimentar a su familia. Es un niño que no se deja vencer por la adversidad. Ahí en la Palmilla en una carpa, como planillero de las micros desde las diez a las dos de la madrugada para poder estudiar y ayudar a su familia Continúa la función del circo, las estrellas luminosas balanceadas por los niños, mientras los acróbatas celebran con giros de alegría y cerca desde su cabina ve a un niño que busca protegerse del duro invierno, seis días de caminar hasta vencer las inclemencias y al fin el tic tac del reloj de agua dejará de sonar. Se da vuelta en su cama, mientras los niños en el circo felices como en víspera de navidad. En las afueras camina ansioso, las vitrinas cubiertas de luces y regalos, de esos que no tiene para sus padres y hermanos, pero Dios reblandece las almas más duras y deja en sus manos quinientos mil pesos y una canasta. Su rostro florece de alegría, la navidad se torna como la primavera para cada uno de sus hermanos que reciben sus juguetes, de esos que sueñan los niños y la familia unida en la especial mesa de navidad. De pronto el recuerdo de su padre el Tony Tachuela, de cerca el circo estalla de aplausos, es su carta de presentación que le abre mil puertas, ingresa a la radio Portales, la más popular del país, a sus once años es recibido por su Gerente General, se relaciona con sus artistas hasta conseguir un paquete con mercaderías para su familia. El sonido de la trompeta del Tony Tachuela llega a sus oídos, siente que ya no está en la añosa carpa enfrentando las inclemencias del tiempo, mira la hermosa casa rodante. La melodía lo cubre de nostalgia, su padre eleva la trompeta, frente a la Iglesia San Francisco, toca la canción nacional en la quinta de recreo, lo elevan a la altura de un héroe. Mira a su padre junto a la caravana de payasos del Circo Tony Caluga. Sonríe , la trompeta de su padre sigue la sinfonía de la eternidad. Aún no termina la función del circo, se anuncia a los trapecistas, siente que el vuelo lo lleva al norte en la búsqueda de su padre. Dios le ha extendido su mano y se lo entrega, luego a “El Pirincho” y de vuelta a Santiago. El chofer bondadoso, solidario, al que nunca olvidó en su vida lo recuerda, lo siente reír en su circo, se acerca y emocionado lo abraza. Ahí está su primer traje de payaso prendido en sus ojos, una patrulla de payasos ingresa a la pista del circo, se despierta la curiosidad, se desborda la naciente risa, la tristeza detiene su viaje y vuelve a sus raíces, al patio de su casa en la palmilla, se instala el circo imaginario : “Los Maluenda”, acróbatas , barritas, payasos, la pirámide junto a sus hermanos y el rey del twist en manos de Agustín. Escucha la voz de Tachuelín, el público en silencio, interpreta “Payaso”. EL triste payaso con careta de alegría. –“ Sí yo era el Tachuelín junto a mi padre el Tony Tachuela, ahora lo es mi hijo, trabajamos juntos, él me llevaba de la mano, me entregó cariño, gracias a él soy artista circense”. Sigue la canción de Tachuelín, le llega a su corazón de triste payaso, sintió la ausencia de su padre, la displicencia del sindicato circense que no le asignó un espacio para sepultarlo. Finaliza la canción, Tachuelin se despide entre los aplausos del público, ese estímulo que engrandece el alma lo lleva a la Presidencia del Sindicato Circense el año 1978 junto a otros dirigentes, la promesa del mausoleo para todos, casas para los artistas, pensiones de gracia. El público pide que vuelva Tachuelín […LEER MAS …]