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LA COLUMNA DEL CRITICO DE CIRCO GASPAR ALTAMAR G. HOY ZAPATIN EL PAYASO SOLITARIO

14 septiembre, 2019 // 0 Comentarios

Gaspar Altamar Gallegos 8 de septiembre a las 21:04 ·    ZAPATÍN Y EL PAYASO SOLITARIO GASPAR ALTAMAR GALLEGOS CRÍTICO DE ARTE CIRCENSE Soy Zapatín, comparto el universo celestial junto a los Tonys Caluga, Tachuela, Pollito, Panqueque y tantos otros artistas circenses. Acá en el paraíso siento la pureza de la risa que regalamos a los niños, esa risa inocente, transparente, esos gestos benignos que enternecen el alma Era un vagabundo, sólo porté en mi vida terrenal una mirada triste, labios caídos y una risa fresca como el agua de un manantial. Fui y sigo siendo un payaso de sonrisa eterna junto a Blanquita, junto a ella florece mi vida y la felicidad nos embarga e invade. Acá nuestra primavera será para siempre, para Dios el amor no tiene límites, crece y sigue creciendo. Acá te reencuentras con lo más hermoso, sólo el amor tiene espacio en esta pista imaginaria, sólo recuerdas lo bueno de tus hermanos payasos, todo el cardo que hiere y causa dolor se queda más abajo, adherido en la debilidad, al egoísmo a la envidia y la maldad. Ser payaso es no olvidar a quien te ha tendido la mano en momentos difíciles, pues su misión es sembrar alegría , bondad. Te lo digo yo- Zapatín- quien recibió y siempre miró con los ojos del más desvalido. Sé siempre agradecido de quién te ayudó y no dejes de apoyar al débil que lo necesita. Mi vida terrenal fue tan larga como el territorio de mi patria, mis amigos del Circo Las Águilas Humanas en el Caupolicán, se encuentran desde hace años en la pista celestial. Mi amigo Tachuela llegó muy joven, recuerdo haberlo despedido, dejando a su hijo Joaquín, de diecisiete años, a cargo de sus cuatro hermanos y su esposa. Estuve en el circo Los Tachuelas durante varios años, más bien de los hermanos Tachuelas, que heredaron, este nombre de payasos, de su padre. Llegué como boxeador al Circo Nacional de Estrellas de la familia Maluenda, cuando al arte circense tradicional se le agregaba boxeo para atraer al público. Acá somos todos iguales, acróbatas, trapecistas, pendulistas, malabaristas, equilibristas, payasos; somos como el agua de un mismo río, la familia de un mismo padre. El circo se ha construido con las luces de los arcoíris, llueven luciérnagas en la oscuridad y todos sienten la felicidad y grandeza de ser artista circense. Acá nadie recuerda las vanidades, las adulaciones, mis amigos payasos son sembradores de la fe y la alegría. Siempre fui y sigo el camino de la humildad, cuando aún era un niño abastecía de agua a los artistas, era un buscador de toros de pueblo en pueblo, para que el Capitán Maluenda en plena pista los venciera. Así fue para mí, y Alejandro Maluenda. No estaban los payasos del circo y nos pintaron, nos dieron un nombre y nos lanzaron a la pista. Así nacieron Churrrasquito y Panqueque. Y en memoria de un payaso chileno que falleció en un naufragio en Venezuela, del Circo Razzore, don Luis Romero me bautizó como el Tony Zapatín. Acá no se necesita descansar, los espacios del tiempo no son de días, ni horas, sólo conllevas tu alma de payaso, sutil, alegre, pura, intensamente colorida como el crepúsculo de un nuevo amanecer. Acá volverán a juntarse los payasos que el hombre ha separado, no habrá como en la vida terrenal ninguna réplica de payaso solitario, que al mirarlo no se le quiere ver aislado, pero sí acompañado. Allá quedó mi nombre cual estampado en placa de broce, junto a Caluga y el payaso solitario.

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