Kiko en el Circo Abuhadba volvió a conquistar los corazones bolivianos

 

image

 

Las muecas del eterno niño, los cachetes inflados y los ojos saltones son su mayor característica Kiko actuará en 17 funciones del Abuhadba Circo, desde anoche hasta el 12 de abrKiko volvió a conquistar los corazones bolivianos

kiko en Bolivia

Kiko en el Circo Abuhadba volvió a conquistar los corazones bolivianos

Carlos Villagrán interpretó anoche a Kiko con toda la energía de un niño chiquitito y el público se rindió ante sus ocurrencias. El show se repetirá hasta el 12 de abril en el Abuhadba Circo

dominguez@eldeber.com.bo
02/04/2016
06:00

Como si tuviera 10 años, la edad del personaje que fue creado para la serie de televisión El Chavo del Ocho hace 45 años en México, Kiko se presentó en el Abuhadba Circo y conquistó a más de 800 almas que lo aplaudieron y festejaron las ocurrencias del ‘tesoro’ de Doña Florinda. En solo 40 minutos, lo que duró el show, sedujo a los cruceños en su debut.

Desde las 19:00 la gente comenzó a llegar tímidamente a las afueras del circo que está asentado en los predios del estadio de Real Santa Cruz, poco a poco fueron llenando las aceras grandes y chicos con la emoción de ver al personaje vestido de marinero, que interpreta al niño consentido de la vecindad del Chavo del Ocho. Los pequeños escuchaban las historias de sus padres y de sus abuelos, porque Kiko, el de los cachetes más famosos de la televisión, es ya un abuelo de 72 años.

Las puertas se abrieron a las 20:20 y presurosos ingresaron todos para aprovisionarse de sodas, hamburguesas, pipocas y papas fritas antes de entrar a la gran carpa en forma de castillo.
El show arrancó con bailarinas, siguió con equilibristas, payasos, contorsionistas y trapecistas. Cuando las sonrisas y los aplausos estaban en su auge, se anunció al niño de las canillas flacas y enamoradas.

El plato fuerte de la noche
Malcriado y tierno apareció Kiko ataviado de su traje de marinerito con su corbatín rojo, la gorrita de tres colores en forma de casco y las medias amarillas hasta arriba de las rodillas.

Gritó y lloró como un gorrioncillo en la esquina de un pilar metálico que soporta la carpa del circo, como lo hacía en la pared resquebrajada de la vecindad. Ya tenía al público en su bolsillo.
Kiko interactuó con el público en todo momento para palpar el calor de sus seguidores. Al despedirse deseó que todos sean felices y gritó a viva voz: “Qué viva Bolivia”

 

 

 

 

 

Deja un comentario.