La Columna de Gaspar Altamar (critico Circense)

CHAT VIP: EL REENCUENTRO DE PASTELITO CON SU TÍO GASTÓN.

Gaspar Altamar Gallegos

Crítico de Arte Circense.

Pastelito habla sobre sus inicios en el circo Los Tachuelas, su tío Gastón lo observa con la emoción de escuchar a un hijo. Sus palabras fluyen desde su corazón, las frases se tornan entrecortadas, su rostro cabizbajo por unos segundos, confiesa lo que siempre guardó para este reencuentro, que su éxito en parte se debe a su formación en el Circo Los Tachuelas y que tanto su padre Agustín, como su tío Gastón fueron muy importantes en su vida personal y artística.

Sus ojos húmedos, mueve su rostro, con la agilidad de su personaje se recompone, vuelve a la formalidad de la entrevista, miles de personas son testigos en las redes sociales, no hay duda; el amor que ha cultivado la familia Maluenda es la clave del compromiso y del éxito.

Los panelistas don Raúl Gasca y don Cristian Servián escuchan con atención, el ambiente se torna emotivo, todo surgió cuando preguntan por la separación de Los Tachuelas. Se abren las cortinas del recuerdo, el circo en plena función en la ciudad de Vallenar, ni una butaca para el vacío, el acróbata extiende su salto a la máxima altura, el público se maravilla con su triple giro, no lo percibe, su rostro triste, sus ojos húmedos. Don Gastón lo observa, ¡ahí el dolor de la inminente separación!, la distancia inicia su viaje, fueron almas recíprocas, indisolubles, la ausencia de su padre, el Tony Tachuela, los unió, ahora bajo la carpa, ante sus ojos se inicia el último día, de esa vida donde juntos guiaron sus pasos como artistas y hermanos.

Pastelito en su interior, es ese especial espacio donde los payasos cobijan su tristeza, siente que fue en parte el motivo de la separación artística de Los Tachuelas, al lado de sus ojos una huella de su lágrima brilla, límpida, sincera, se disculpa y le expresa a su tío Gastón que lo ama de todo corazón.

CIRCO DE PASTELITO Y TACHUELA CHICO – AGUSTIN MALUENDA RIOS – PAYASO – PLANO MEDIO – POSANDO – CARPA – EXTERIOR – COMUNA DE ESTACION CENTRAL – PUBLICADA – La Cuarta – 20151026 – PER – 05.08.2015 AGUSTIN MARAMBIO, PASTELITO DEL CIRCO DE LOS TACHUELAS – SANTIAGO – REGION METROPOLITANA – CHILE – CAROLINA REYES – PASTELITO

En Pastelito más bien florecen sentimientos de nostalgia; de su formación como artista, la confianza de su tío de darle el espacio de la pista para su desarrollo y crecimiento, sus actuaciones como acróbata, trapacista y payaso. Las exitosas presentaciones de Los Tachuelas; -Era un niño-dice-, cuando anunciaban a Los Tachuelas corría presuroso, me ubicaba debajo de las graderías para verlos.

-Gracias hijo- le dice su tío Gastón- Agustín no era mi sobrino; era un hijo más-.

El patriarca de la familia Maluenda, don Joaquín Gastón, tiene esa capacidad de mirar con los ojos de la otra persona, llegar a su interior para comprenderlo, brindarle su apoyo. – Fue mi madre Elsita Quezada Silva, -dice con orgullo- quien siempre confió en mí, en mis decisiones.

De ahí su expresión de ternura hacia Pastelito, afloran las páginas del recuerdo, pronto será el debut de su sobrino en el circo Atayde, viaja desde Chile a México junto a su hijo Elías, en las butacas preferenciales los acompaña don Gustavo Fuentes Gasca. Pastelito espera en el coreto, el eco de su nombre y de su patria inunda hasta el último espacio, la pista esplendorosa lo recibe con vítores de alegría, de risas, de música gloriosa y canto, se olvida de la lejanía, levanta sus brazos, los aplausos lejos de su patria lo llenan de gracia. Levanta su rostro, muy cerca su tío lo aplaude, ¡He aquí, como la distancia se torna cercanía!, el que de tan lejos viaja para abrazarlo!

Es un hermoso gesto del tío a su sobrino, algo inolvidable, imperecible.

Don Joaquín Gastón Maluenda Quezada, El Tachuela Grande frente a su vida, a esa semilla que fue dejando su huella por donde ha caminado y que hoy le reconoce su sobrino Agustín

Cuando inició los sueños de su padre, el Tony Tachuela, de crear un circo, sobrepasó la bruma, la desesperanza, la pobreza, se aferró al futuro. –Fui un obrero-dice-. Su niñez de planillero de las micros, su escenario también fue la calle, sintió como la lluvia solloza en invierno, traspasa las fronteras, los límites del hogar, fue el hacedor de la carpa de su circo, el primero en importar una carpa a toda prueba de viento y lluvia, consolida al circo tradicional como el genuino arte circense, inicia la lucha gremial junto a destacados dirigentes y le otorga dignidad profesional a la formación de los niños y jóvenes en el arte circense.

La mirada se vuelca al antaño, aquellos días en que viste a su hermano Agustín de payaso, se desahogan los talentos, los espacios de la pista se tornan dinámicos, se acelera el ritmo, la ruptura del diálogo, se invierten los roles para generar la sátira, la risa del público.

Esta nueva imagen de arte circense, de los Tachuelas, surge de la propia vida, el hermano protector trata de ordenar a su hermano menor, de corregirlo, de orientarlo. Estos roles de la vida real la transforman en una ágil sátira de desobediencia. La ruptura de la formalidad o de cómo se concibe socialmente.

He aquí el éxito de Los Tachuelas, la expresión de una sátira rebelde en la escena artística que traspasó los límites del circo, llegó a la televisión durante varios años en los programas de mayor audiencia, abrieron un especio vedado para los payasos chilenos.

Ahora sí podemos volver la mirada, la estela de angustia se fue cerrando en el devenir, cada viajero siguió su propio camino, las nuevas generaciones resurgen sobre la base y los pilares que sostienen la trayectoria de los Tachuelas.

Ahí vienen las nuevas estrellas, el camino ya construido no queda vacío, los sueños que se inician vuelven a realizarse, la pista bondadosa abre sus brazos para acoger a las nuevas generaciones, Tachuela Junior llena la ausencia de Tachuela Chico con su propuesta original, creativa, sólo acoge el dinamismo escénico de Los Tachuelas y rompe los esquemas tradicionales al incorporar el contenido y fastidio de la vida cotidiana, aquello que el público vive día a día lo transforma en humor sano, en risas incontenibles del público. Y su hermano el talentoso Tachuelín, se empodera en el espacio como cantante que dejó Pastelito, conjuga la actuación con el canto del payaso abandonado, triste que conmueve al público, conjugándose la versatilidad con la actuación de Pitufín, el payaso hiperactivo, músico que ironiza a su interlocutor, como lo hace Pastelito.

Los Tachuelas están vivos aún en el alma del pueblo, en las expresiones de arte de las nuevas generaciones de payasos, como Pastelito que hace gala de su dinamismo en la pista, de su rebeldía, de la ruptura de la lógica del lenguaje, pero con su propio sello como cantante y músico.

Tachuela Chico, sigue en escena, reemplazó a su hermano por un animador de pista, rebelándose del rol formal que debe tener un presentador, dejándole a merced de la risa del público.

Un improvisador inquieto e impredecible que corre, salta, “se maltrata” en la pista como si aún fuese un niño.

Han transcurrido más de tres horas del programa Chat Vip, los panelistas se han retirado de escena, sólo Pastelito y su tío Gastón siguen dialogando como si el reloj se hubiese detenido, el tiempo les regala todo lo perdido, lo añorado, lo querido: el amor de su hermano Agustín, Bernardita, de sus sobrinos Pastelito y Oscarita, de su esposa Nubia, de sus hijos y nietos.

Termina el programa, esta noche a la llegada del descanso de Pastelito y su tío Gastón, el cielo oscuro será: un nuevo amanecer, un nuevo día.

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