mayo 2021

TITO GAONA: “NACIMOS PARA VOLAR Y HAY QUE VOLAR” La Columna de Gaspar Altamar

29 mayo, 2021 // 0 Comentarios

TITO GAONA: “NACIMOS PARA VOLAR Y HAY QUE VOLAR”Gaspar Altamar GallegosCrítico de Arte Circense.La expresión del trapecista volante Víctor Daniel Gaona Palencia, conocido como “Tito Gaona”: “Nacimos para volar y hay que volar”, se refiere a la generación de trapecistas de su familia; “The Fling Gaona”, la troupe integrada por su padre Víctor Gaona Murillo, reemplazado después de Manuel Zúñiga por Lalo Murillo y los hermanos Víctor Daniel, Jorge Armando, Silvia Graciela y Richard.Nacieron para soñar, desde lo alto, donde sólo los trapecistas pueden vencer el vacío, doblegarse en múltiples giros y unirse en el espacio. Después de superar la adversidad de cada acto se sentían más unidos- decía Silvia Graciela- era como un reencuentro de verdaderos hermanos. Tito Gaona se observa feliz en el programa La Leona Tv. más bien un diálogo con el entrevistador don Joaquín Gastón Maluenda Quezada; recuerda a su padre Víctor, su orientador, su maestro desde sus inicios en la cama elástica, en los trapecios, junto a sus hermanos, pero no tan sólo de sus hijos, sino también de Gino Fuentes, Juan Cebolla Gasca Caballero, de los hermanos Gálviz, entre otros. Hay un estilo de vuelo, de formación profesional que tiene su origen en el padre de Tito Gaona, observen a Juan Cebolla, es un continuador de Tito Gaona.Después de Alfredo Codona, cuya técnica le permitió mejorar la velocidad y altura en el triple salto mortal, viene el mexicano Tito Gaona a enriquecer el legado de su compatriota.Siendo de origen circense, su abuelo Bernabé Gaona Ramos, el payaso Yoyito fue un prestigioso artista reconocido en México. A los tres años de edad Tito, al observar los actos de su padre y familia sintió la necesidad de unir su vida al circo, como decía su padre, los niños aprenden lo que ven para explicar la opción de sus hijos. EL modelo, el referente en los trapecios fue su padre, cuya vida sólo tenía significado en el circo y en los actos de trapecio, se le concebía un patrimonio inmaterial, un legado de familia, un pacto de unidad para preservar y garantizar el crecimiento. El sello de los Gaona es la disciplina, única forma de vencer los riesgos, de superar las limitaciones de volar a gran altura.Esta formación de traduce en convicciones no tan sólo para Tito Gaona, sino también para sus hermanos y su primo Tito Murillo, después de cada presentación venían los ensayos, constante actividad física, deportiva y por ende una vida sana, sin vicios. Dice Tito Gaona en una entrevista, cuando ya era considerado uno de los mejores trapecistas del mundo: “Me costó mucho trabajo, no fue muy fácil, fue muy difícil, las manos duelen”. Tito Gaona en la cúspide de su carrera junto a sus hermanos Mando, Chela y Richie, el año 1978 se presentan en el Festival Internacional de Montecarlo. En este insigne escenario exhiben todas las virtudes de su arte en los trapecios. Después del magistral anuncio del maestro de ceremonia del Festival de Montecarlo ingresan con soltura y cortesía, The Flying Gaona, disfraz de trapecista de color blanco, capa roja, la unidad y la sangre de los héroes mexicanos representada en su bandera.Mando, Chela, y Tito llegan a la plataforma, Richie, el cácher, solitario en su trapecio, atento se balancea y observa a sus hermanos, invierte su cuerpo y anuda sus piernas al trapecio, su hermano Mando lo observa atentamente con su mano derecha asida al trapecio e inicia el viaje, a sólo metros contorsiona sus piernas hasta la máxima de las alturas, retorna, en la línea de la plataforma sus piernas se elevan casi a la altura de sus manos, se dirige al cácher, se suelta de su trapecio, su cuerpo se eleva, doble giro hasta llegar a las manos de su receptor, lo conduce hasta dejarlo en su trapecio, al llegar un breve y delicado impulso, lo recibe la plataforma y se desprende una ovación. Es el turno de Chela, su veloz cácher baja los brazos y su hermana abandona la plataforma a gran velocidad, su vuelo es delicado, sutil, como una pluma llevada por el viento, se eleva en un doble salto mortal, su cácher la atrapa con delicadeza y la retorna a su trapecio, sus hermanos la reciben en la plataforma, abre sus brazos, con alegría, emoción, recibe una oleada de aplausos. Tito Gaona se dispone a iniciar el vuelo, el cácher acopla sus piernas al trapecio, baja los brazos, el volante da un breve, casi imperceptible impulso en la plataforma, e inicia la ruta velozmente hasta lo máximo de la cima, retorna a la altura de la demarcación de la plataforma, sus piernas se elevan hasta muy cerca de sus manos, la fuerza de sus brazos llega flexible a sus piernas, se desprende del trapecio, se entrega al vacío con dos giros diagonales, sus manos consagradas se unen a las de su receptor, continúan como si fuese un solo cuerpo, de ida a la colorida carpa, de retorno con dos giros o piruetas verticales hasta recuperar su trapecio, una avalancha de aplausos lo recibe en la plataforma. Pero no es todo, venda sus ojos y cubre su cabeza, hombros y pecho con una copucha cerrada de color negro, la oscuridad invade sus ojos, sólo su mente atesora una ruta imaginaria, la vibración de la caja invade el espacio anunciando el peligro, el público expectante, inquieto, Tito Gaona aún más veloz en su salida, sigue la ruta imaginaria y se lanza al espacio, tres acelerados toques de la baqueta en la caja informan del triple salto mortal, la perfección en su máxima expresión en cada movimiento, se inician los aplausos, se reencuentra con su cácher, lo retorna a su trapecio, sus hermanos lo reciben en la plataforma, la ovación invade todos los espacios. Tito Gaona sorprende al público en su acto de despedida, con una impresionante velocidad gira en caída hacia la red de protección con un triple salto mortal, su propia propulsión lo conduce al trapecio del cácher, cómodamente sentado, con repetición para colgarse del […LEER MAS …]

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