noviembre 2021

CIRCO VASQUEZ MALL EL TREBOL DE CONCEPCION. La columna de Gaspar Altamar Gallegos

15 noviembre, 2021 // 0 Comentarios

CIRCO VÁSQUEZ.Gaspar Altamar GallegosCrítico de Arte Corresponsal Diario La Leona Regio del Bio Bio. Ha regresado el viajero, por los senderos que vieron caer a tantos y tantos hermanos, nunca logró ser vencido entre tanto dolor, entre tantas risas perdidas en el universo.El viajero abrió sus brazos hacia el cielo, su rostro en la cima, su ropaje cubrió la tierra florida de la primavera, vestido de blanco con pinceladas de oleaje azul.El viajero, su nombre Circo, convoca a su reino: a los señores payasos que han cambiado la tristeza de todos los fatigados, se mira al espejo, desahoga de sus sueños escondidos una lágrima colmada de alegría que invade su rostro, de súbito su rostro pintado, a los señores acróbatas que han construido sueños con sus vuelos, a los señores trapecistas, inventores de juegos en el aire, de la libertad desatada para vivir de ensueños; a los señores equilibristas, la vida es tan frágil, a los señores malabaristas, contorsionistas, pulsadores, al señor maestro de ceremonias Ha llegado el reino del Circo a Concepción, de improviso mientras creaba mi esperado sueño, frente a un edificio de rudo cemento renace la gloriosa carpa, fue tan distante y ahora tan cercana, como una campanada de alegría. Se inquieta mi cuerpo, es como llegar a mi casa, sin ser mi casa, más bien a mi reino. El reencuentro con las familias cerca de la boletería, después de tanto encierro, penurias, un dejo de emoción me invade.Levanto mi rostro, leo en silencio: Circo Vásquez. Sé quién es su creador; don Eleodoro Godoy, un empresario que sin portar en sus espaldas una familia de tradición circense, como lo es por tradición en mi país, ha sabido atesorar su visión innovadora.El público está impaciente, una seguidilla pausada de cientos de palmas inunda el espacio, todos al unísono solicitan el inicio del espectáculo, sed de circo, de recuperar su patrimonio cultural. La respuesta no se hace esperar, cintas lumínicas circulan e invaden como una regadera desde el cielo a los rincones más recónditos de la carpa, las voces se hacen escuchar, los gestos alegres y los saltos de los niños, la alegría espontánea de sus padres. Ha vuelto el circo de manos alzadas saludando a su público, vestida de plumas amarillas, de movimientos delicados sobre la faz de la pista, la belleza de las princesas del reino.Se despliegan las acrobacias, desde las alturas giran su destino en full doble y triple con elasticidad y soltura, ávidos los ojos siguen la secuencia de ida a regreso, de ávidos impulsos en la mínima reducción del espacio, figuración de un leve torbellino que se anida en sus cuerpos. Son quienes inician una nueva generación circense; los hermanos Godoy. Se coronan de aplausos.Se desahoga la risa, la ovación no se hace esperar, hay que soltar todas las amarguras y seguir al rey del circo; el ilustre payaso, vestido con cierta formalidad, con sus pantalones a media canilla y sus coloridas pantuflas, una leve pincelada en su rostro, su peluca entre colorina y rubia, es la nueva tendencia, se evolucionó desde la actuación colectiva a la expresión individual, lo principalmente dialogante derivó a la expresión corporal y musical. El payaso Kukín Jr., Jorge Tello Belmar, despliega su individualismo escénico, se olvidan los días amargos de la pandemia, se sueltan cientos de manos, el payaso es para hacerte reír y alegrar, lanza el papel destinado al desuso para que lo atrapes, para que te aplaudan, para que te impresione la danza de la cinta del papel higiénico, algo tan sencillo te anima, te lleva a la magia, a la fantasía. Kukín hace gala con sus habilidades musicales, mientras en su interior el animador invisible le prohíbe su ingreso a la pista, el payasito incomprendido, a veces discriminado, se defiende con su gracia, su ironía, hasta que logra romper el hielo, se entrega a su público desahogando todas sus virtudes.La destreza del equilibrio en el monociclo de baja altura se expresa en dos jóvenes artistas, se desplazan alrededor de la pista, se detienen, retroceden continúan vigilantes, atentos a no enredar sus sueños. Continúen la partida de este hermoso viaje alzando el viaje hacia la altura del uniciclo, la vida del circo está poblada de esfuerzo, de logro. Qué es esto de volar como el cuerpo de un pájaro sostenido en una tela blanca que abre sus pliegues como un abanico, cada vez que se acerca crece a tus ojos el feliz acróbata, el que no le teme al abismo, el que te hacer vivir un sueño; la ilusión de dejar lo que te agobia acá en la tierra para volar libre bajo el cielo.La gracia de la magia, misteriosa ante tus ojos, te traigo eso que parece un milagro por un mago y una de las princesas que dejó por unos minutos su reino, la cubren en un campanario de tela imaginario, donde habita un fantasma de tinieblas que en tal sólo unos segundos, ante la mirada estupefacta del público, muestra a la princesa con diversos y elegantes trajes cuando el campanario de tela sube y baja. Los ojos se alargan, signos de interrogación en sus rostros, dónde encontrar la explicación. Ingresa kakín, se ríe de tanto misterio, de tanto silencio, vestida como una doncella traposa. He aquí ante el mismo campanario el payaso rompe el enigma, el misterioso sigilo se desborda de risas. Ustedes son los que creyeron, era tan sólo un juego.Con su cuerpo invertido, sobresalen sus músculos, no se observa ni la respiración de su cuerpo, pulsadas, concentración, equilibrio, su mente sólo escucha el silencio, en las alturas sobre una torre arriesga sus días. Hay que llegar a los límites, donde un leve movimiento te lleva al vacío, su cuerpo quiere llegar al cielo, sosteniéndose sobre cuatro sillas, se extiende como una pluma en vuelo, como la luz del faro en la distancia.Viene hacia mí un andante solitario, sube por una cuerda como si se trasladase por la tierra, desafiando el abismo, concentrado en su propia vida, qué no se resbale, ni […LEER MAS …]